Seiyuus comparten secretos del doblaje en cine y anime en conferencia especial

Kanna Nakamura admitió que gritó como un "gorila poseído" en una de las escenas más caóticas.

Por K
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El fenómeno de Watanare (Watashi ga Koibito ni Nareru Wake Nai Jan, Muri Muri!) marcó el verano de 2025 con una propuesta que fue más allá de la televisión y culminó su historia en cines durante noviembre, consolidándose como una comedia distinta dentro del género. Con el paso del tiempo, las protagonistas han comenzado a revelar qué hubo detrás de esa frescura que conquistó al público, y en una charla reciente Kanna Nakamura y Takako Tanaka compartieron detalles del proceso creativo en el estudio de grabación. Para Nakamura, dar vida a Rena significó romper por completo con su trayectoria previa: describió al personaje como una figura con el espíritu de las comedias de la era Heisei, casi como alguien con una mentalidad masculina envuelta en un singular contexto yuri, algo que contrastaba con su propia personalidad introvertida. Tras años interpretando roles similares y sintiendo que no avanzaba profesionalmente, este proyecto se convirtió en una experiencia liberadora que le permitió explorar nuevas emociones y redescubrir su voz como actriz.

Durante la charla, Takako Tanaka dejó claro que su conexión con Kaho fue instantánea: quedó fascinada por su mirada felina y su estilo llamativo, al punto de presentarse a la audición con una minifalda para meterse de lleno en la actitud del personaje, una decisión espontánea que terminó jugando a su favor y reforzó su seguridad en escena. Sin embargo, el verdadero espíritu caótico de Watanare nació en las improvisaciones, donde el elenco y el equipo creativo se permitieron experimentar sin límites. Una de las escenas más recordadas, la “remodelación” de Rena, llevó a Kanna Nakamura a vaciar toda su energía en un grito tan desbordado que ella misma lo describió como entrar en un “modo gorila”. Tanaka también aportó momentos inolvidables: su exagerado “L·O·V·MA·E!!!” durante el concierto y el peculiar tarareo “teren-teren”, guiño directo al autor original, surgieron sobre la marcha y fueron tan bien recibidos que acabaron formando parte definitiva de la serie.

La producción también dejó momentos donde la línea entre actuación y realidad se volvió borrosa. Durante el episodio 13, que retrata el primer gran choque entre Rena y Kaho, ambas actrices admitieron que la intensidad emocional fue tan fuerte que la competitividad afloró de verdad, especialmente en la escena junto al río, donde la tensión se sentía incluso fuera de cámaras. Todo ese choque se transformó después en complicidad, y el abrazo del episodio 16 no solo cerró el conflicto en la historia, sino que terminó de consolidar su relación en la vida real. En cuanto a las comentadas escenas del baño, Tanaka ofrece una lectura distinta: lejos de ser provocación, reflejan la pureza casi ingenua de Rena, quien nunca invita a nadie, pero acaba rodeada de personas igualmente, confirmando su talento natural para atraer el caos sin proponérselo.

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